abolicionismo

Abolicionismo de la prostitucion: los datos, los argumentos, las propuestas y los problemas

7:18

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Índice de contenido:
1. Abolicionismo vs. prohibicionismo. Iglesia Católica y conservadurismo.
2. Dicotomía patriarcal madre/puta, ¿hipersexualización o cultura de la modestia?
3. Las cifras, los estudios y las controversias (discusiones acerca de la definición de trata, tratado de Palermo, acusaciones contra Melissa Farley)
4. Por qué blanquear el proxenetismo no es "proteger los derechos laborales de las prostitutas". Sobre los falsos sindicatos.
5. Datos: La regulación aumenta la demanda y la trata.
6. Acusaciones de puritanismo y paternalismo
7. La mentalidad del putero. ¿Qué dicen ellos?
8. Modelo Nórdico: ¿solución o parche? Propuestas abolicionistas y problemas. Punitivismo y antipunitivismo.


Nota: Voy a empezar hablando de "el abolicionismo", en general, exponiendo enfoques y análisis que serían comunes a todo el abolicionismo. Ahora bien, podría hablarse de abolicionismos, en plural. Hay un abolicionismo más anticapitalista y un abolicionismo más institucional y punitivista. Hacia el final del vídeo voy a hacer un pequeño comentario al respecto para que podáis tener claras las diferencias.
Empezaré por desmontar algunos mitos y rebatir los argumentos regulacionistas o pro-prostitución más recurrentes, y entraré más tarde en las diversas perspectivas, las estrategias, los debates internos dentro del abolicionismo.


Abolicionismo vs. prohibicionismo. Iglesia Católica y conservadurismo.


Cuando tratamos la cuestión de la prostitución, y en concreto el debate entre regulacionistas y abolicionistas, conviene recordar que el enfoque y el discurso de las feministas abolicionistas siempre ha distado, en forma y contenido, de aquel propio del puritanismo conservador, que a veces adquiere forma de prohibicionismo de la prostitución, con medidas que incluyen multar y detener a las prostitutas. (Pueden existir mujeres abolicionistas cuya forma de dirigirse a las prostitutas deje que desear, lo que vengo a decir es que los planteamientos abolicionistas no nacen de un rechazo o menosprecio hacia las mujeres en situación de prostitución, no lo excusan ni lo amparan, y es algo que queda de manifiesto en las medidas que se proponen.)

Conviene recordar, ya que se suelen establecer paralelismos y vínculos poco acertados, que desde las instituciones patriarcales jamás se ha pretendido abolir la prostitución, aunque en algunos casos se haya preferido que ésta fuera clandestina. En Atenas la prostitución era legal siempre y cuando las prostitutas fueran esclavas, ex-esclavas, o extranjeras. Las pornai, que significa "vendible", eran principalmente esclavas y propiedad de proxenetas. En la Antigua Grecia también había prostitutas consideradas "de alto estánding"; éstas habían recibido una formación académica y gozaban de mucho más prestigio social: las hetairas. Eran principalmente ex-esclavas y extranjeras, y podían controlar sus finanzas.
Pese a su oposición a la prostitución, la Iglesia Católica ha regentado prostíbulos desde siemprehasta hace poco, y durante algunos periodos de la Edad Media llegó a considerarla un mal menor (https://personal.us.es/alporu/histsevilla/prostitucion_publica_justificacion.htm). Agustín de Hipona sostenía que "si expulsas la prostitución de la sociedad, todo se desestabilizará a causa de la lujuria".
El prohibicionismo puritano y conservador no busca erradicar la prostitución sino, como mucho, mantener las apariencias de puertas afuera, y demoniza y desprecia a las prostitutas considerándolas mujeres sin respeto por sí mismas. Tiene poco que ver con un abolicionismo que pone el foco en puteros y proxenetas y que quiere hacer efectiva la erradicación de una institución patriarcal y de una de las industrias más rentables que existen.

El abolicionismo feminista, a diferencia del prohibicionismo conservador, rechaza la noción patriarcal de la respetabilidad sexual; esto es, la creencia de que una mujer merece más o menos respeto en función de su vida sexual, que se debe a su vez a la idea enraizada de que la mujer es el recipiente, el objeto, la parte pasiva del acto sexual, no una participante. Al entender a la mujer como objeto y no como sujeto, se infiere que el sexo devalúa a la mujer, del mismo modo que un objeto pierde valor al haber sido "utilizado" previamente. Por crudo y retorcido que sea, este es el razonamiento implícito.
El abolicionismo, entonces, no se basa en nociones misóginas y moralina conservadora, no se basa en creer que la prostituta es una mujer sucia e impía que no tiene respeto por sí misma, ni que deba ser castigada, pero, a diferencia del regulacionismo, hace un análisis histórico (y con perspectiva de clase, género y raza) de la institución de la prostitución y llega a la conclusión de que sólo es posible en un contexto de desigualdad (de trato, medios y oportunidades) entre hombres y mujeres, que se nutre inequívocamente de la pobreza, del colonialismo y del imperialismo (y del consiguiente racismo estructural y racialización de la pobreza https://s3.eu-west-3.amazonaws.com/observatoirebdd/1993_Prost_Where_racism_and_sexism_interest_Article_NELSON_ENG.pdfhttps://brill.com/view/book/edcoll/9789004346253/B9789004346253_034.xml), así como de la socialización de género y de un determinado modelo de masculinidad, y de la creencia patriarcal de que el sexo es una necesidad masculina que debe ser suplida, de que el sexo es un derecho humano básico, de que el consentimiento sexual viciado y coaccionado sigue siendo válido (aunque en la inmensa mayoría de los casos traiga consigo heridas físicas y psicológicas).

El discurso pro-prostitución o regulacionista, por su parte, hace una lectura liberal pretendidamente progresista: no se criminaliza ni desprecia a la prostituta, sino que reivindica su autonomía y se habla de libertad sexual y libre elección, de una superación de los mantras y complejos judeocristianos, pero se ignora por completo el contexto. El debate se centra en lo individual, en casos concretos y excepcionales (normalmente, en el mejor escenario posible), estableciendo una distinción abstracta entre prostitución y trata como si pudieran existir la una sin la otra.

El abolicionismo, sin embargo, llega a la conclusión de que, incluso aunque en el mejor de los casos pueda existir una inmensa minoría de mujeres en situación de prostitución (y a continuación hablaremos de cifras aproximadas) que ejerza voluntariamente, esto es, que tenga un cierto margen de elección (que no se encuentre en una situación de vulnerabilidad y exclusión social -personas pobres racializadas, personas drogodependientes, sintecho, mujeres que no encuentran empleo y que no tienen formación ni recursos-), el caso es que mientras exista demanda de prostitución existirá también explotación, esclavitud y trata de mujeres para suplir esa demanda. Porque el putero que no pueda pagar a una prostituta autónoma de lujo pagará a una mujer de la calle, y porque parece que no hay suficientes mujeres que tengan margen de elección y aún y así elijan hacerlo, y no es un supuesto sino una sospecha bien fundamentada: en todos los países que han legalizado la prostitución, o despenalizado la demanda de la misma, ha aumentado la demanda y también la trata de mujeres. De esto me voy a ocupar más adelante. La cuestión es que el abolicionismo tiene tanto razones a priori como razones prácticas para oponerse a la prostitución.


Dicotomía patriarcal madre/puta, ¿hipersexualización o cultura de la modestia?


Creo que aclara muchas cosas el tener en cuenta que el patriarcado se ha basado en la institución del matrimonio y la de la prostitución, en la noción de que debe existir una casta de mujeres "dignas" y recatadas, relegadas a la esfera privada, y otra de mujeres "impúdicas" para "consumo público" masculino, y a las que se considerará lícito menospreciar y denigrar por ello. Tanto Friedrich Engels como Simone de Beauvoir o Kate Millett hablan del matrimonio monógamo y de la prostitución como dos instituciones históricamente complementarias, que siempre han ido de la mano.

Esto hace que se entienda un poco mejor la doble moral patriarcal, las exigencias sociales ambivalentes y aparentemente contradictorias (vivimos en una cultura que nos hipersexualiza pero que, al mismo tiempo, nos inculca esta idea de la respetabilidad sexual femenina: es, simultáneamente, una cultura de la modestia. Como bien dice Engels, "la sociedad es siempre contradictoria, siempre dual"). La misma persona que te insulta y te dice que "no te respetas a ti misma" si subes una foto desnuda o semidesnuda, consumirá pornografía en prácticamente todos los casos. Y por nada del mundo querría esa persona que todas las mujeres del mundo se pusieran de acuerdo y no mostraran ni mercantilizaran su cuerpo "para respetarse a sí mismas", por nada del mundo abogará por la abolición de la prostitución, y menos aún por la prohibición de la pornografía.
Denigrarte por no ajustarte a ese código de respetabilidad, sentirse moralmente superior a ti, forma parte del juego. Eso no significa que después de insultarte no vaya a poder masturbarse con tus fotos sin ningún problema. No estás haciendo nada malo, pero a él no le estás desafiando.

Creer que rechazar la cultura de la modestia es condición suficiente para nuestra emancipación, creer que todo lo que tenga que ver con el sexo nos va a liberar, independientemente de cómo es ese sexo, si es libre y deseado o no, si es seguro o no, si pone en riesgo nuestra salud o no, es un grave error. Y esto no trata de lo que cada una decida hacer, sino de identificar y combatir esas condiciones sociales y económicas que nos coaccionan y que muy a menudo subyacen a esas aparentes decisiones.

Lo que decimos es que creer que no es necesario que las mujeres deseen el sexo que tienen, que no es necesario que lo disfruten, que pueden consentir sin desear, y que es algo totalmente aceptable y normal, no es moderno, no es transgresor, no es desafiar la moral patriarcal sino reforzarla, porque es literalmente lo que lleva diciéndonos el patriarcado desde los albores: que ellos desean y nosotras consentimos y aguantamos, por dependencia emocional o económica, ya sea como esposa, como novia o como prostituta.
Y tenemos que saber combatir este discurso dentro del propio feminismo.


Las cifras, los estudios y las controversias


En unos tests que hicieron en 2008 a más de 800 prostitutas, o mujeres que acababan de salir de la prostitución, de nueve países distintos (Canadá, Colombia, Alemania, México, Sudáfrica, Tailandia, Turquía, Estados Unidos y Zambia), tanto de la calle como ejerciendo en burdeles, tanto en países en los que es legal como en países en los que no, se obtuvieron los resultados siguientes:

El 89% dijo que quería dejar la prostitución. De las alemanas, el 85% dijo que quería dejar la prostitución.
El 63% había sufrido abusos sexuales en la infancia
El 68% reunía los criterios del Trastorno de Estrés Post-Traumático, y era de una severidad equiparable a la de los veteranos de guerra en tratamiento.
La prevalencia del estrés post-traumático en las prostitutas es mucho mayor que entre los soldados, e incluso mucho mayor que entre los veteranos de Afganistan y del Vietnam.
El 47% había entrado en la prostitución antes de los 18 años (Aquí conviene recordar que según el tratado de Palermo, toda prostitución de un menor por cuenta ajena es trata de seres humanos, independientemente de si entran o no en juego elementos coercitivos -mecanismos de coacción-)
El 75% era o había sido sintecho
El 71% había sido agredida físicamente ejerciendo la prostitución
El 63% había sido violada ejerciendo la prostitución. Esto puede confundir a algunas personas, dado que desde el abolicionismo se suele argumentar que la prostitución es, en esencia, violación, dado que el consentimiento está viciado, pero en este caso entendemos que se negaron y se las forzó. Desde algunos sectores se ha llegado a decir que las abolicionistas consideramos que al aceptar el dinero está aceptando ser violada y que por tanto no hay ninguna diferencia cualitativa entre una cosa y la otra, y NO. Lo que decimos es que su "sí" está coaccionado, pero jamás que su "no" valga menos que el de cualquier otra mujer.

Farley, Melissa et al. (2003). “Prostitution and Trafficking in Nine Countries: An Update on Violence and Posttraumatic Stress Disorder.” Journal of Trauma Practice, Vol. 2, No. 3/4: 33-74; and Farley, Melissa. ed. 2003. Prostitution, Trafficking, and Traumatic Stress. Haworth Press, New York.
https://www.researchgate.net/profile/Ufuk_Sezgin/publication/254381847_Prostitution_and_Trafficking_in_Nine_Countries/links/54a003ed0cf267bdb9007ee6/Prostitution-and-Trafficking-in-Nine-Countries.pdf?origin=publication_detail


Según el gobierno de Reino Unido, donde la prostitución es legal, o lo ha sido hasta ahora (parece que van a empezar a multar a los clientes de las prostitutas que trabajen para proxenetas):
-Más del 50% de las mujeres en prostitución han sido violadas o gravemente agredidas, y como mínimo el 75% ha sido agredida físicamente a manos de un proxeneta o un putero.

UK Home Office (2004) Solutions and Strategies: Drug Problems and Street Sex Markets: London: UK Government
https://exoduscry.com/blog/general/ten-big-myths-prostitution/


Un estudio canadiense estima que la tasa de mortalidad de las mujeres prostituidas es hasta cuarenta veces mayor que la media nacional.  (Special Committee on Pornography and Prostitution, 1985, Pornography and Prostitution in Canada 350)

MacKinnon, C. A. (2011). Trafficking, prostitution, and inequality. HARv. cR-cLL REv., 46, 271.
http://harvardcrcl.org/wp-content/uploads/2009/06/MacKinnon.pdf


Comparativa de tres estudios diferentes sobre abusos sexuales y físicos en la infancia de las mujeres en situación de prostitución:
Y dos datos sacados de dos estudios sobre la prevalencia del Trastorno de Estrés Post-Traumático en las mujeres prostituidas (el primero es el que he citado al principio):

Dr. Kraus, Ingeborg - Trauma as Pre-condition and Consequence of Prostitution.
https://www.trauma-and-prostitution.eu/en/2016/11/05/trauma-as-the-pre-condition-and-consequence-of-prostitution/


Otro estudio señala que un 50,5% de las prostitutas entrevistadas había sufrido abusos en la infancia, y que un 40% había sufrido violencia ejerciendo en los últimos 12 meses:

Surratt H, Inciardi J, Kurtz SP, Kiley M. Sex work and drug use in a subculture of violence. Crime and Delinquency. 2004;50:43–59.
http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.527.9773&rep=rep1&type=pdf
Sacado de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1481550/#B33


Nota: En un primer momento no tuve claro si dejar o quitar estos datos sobre la prevalencia de abusos en la infancia en mujeres en situación de prostitución, porque es algo especialmente delicado que no sé muy bien cómo abordar, pero es una constante, y las cifras son tan desorbitadas en todos los estudios y entrevistas que algún tipo de relación causal tiene que existir.
Algo que saco en claro, y que parece de sentido común, es que es más probable que las niñas que sufren abuso sexual y físico en su entorno escapen de casa y se vean abocadas a la prostitución.


El 78% de las 55 mujeres que buscaron ayuda en el Consejo para Alternativas a la Prostitución en 1991 informaron haber sido violadas un promedio de 16 veces al año por proxenetas y 33 veces al año por puteros.

Susan Kay Hunter, Consejo para el Informe Anual de Alternativas de Prostitución, 1991, Portland, Oregon


En 1994, el 85% fueron violadas por proxenetas.

Consejo de Alternativas de Prostitución, Portland, 1994


"Aproximadamente el 80% de las mujeres en prostitución han sido víctimas de violación. Las prostitutas son violadas, de media, de ocho a diez veces al año. Son la clase de mujeres más violada de la historia de nuestro planeta".

Susan Kay Hunter and K.C. Reed, July, 1990 "Taking the side of bought and sold rape," speech at National Coalition against Sexual Assault, Washington, D.C.


Otros estudios hablan de un 68-70% de mujeres en prostitución víctimas de violación.

M Silbert, "Compounding factors in the rape of street prostitutes," in A.W. Burgess, ed., Rape and Sexual Assault II, Garland Publishing, 1988; Melissa Farley and Howard Barkan, "Prostitution, Violence, and Posttraumatic Stress Disorder," 1998, Women & Health.


Se estima que la prevalencia del incesto entre las prostitutas oscila entre el 65 y el 90%. El informe de 1991 del Consejo de Alternativas a la Prostitución de Portland, Oregon, reportó que el 85% de las prostitutas entrevistadas afirmaba haber sufrido abuso sexual en la infancia y el 70% incesto.

Interviews with Nevada psychologists cited by Patricia Murphy, Making the Connections: women, work, and abuse, 1993, Paul M. Deutsch Press, Orlando, Florida; see also Rita Belton, "Prostitution as Traumatic Reenactment," 1992, International Society for Traumatic Stress Annual Meeting, Los Angeles, CA M.H. Silbert and A.M. Pines, 1982, "Victimization of street prostitutes," Victimology: An International Journal, 7: 122-133; C. Bagley and L Young, 1987, "Juvenile Prostitution and child sexual abuse: a controlled study," Canadian Journal of Community Mental Health, Vol 6: 5-26.

http://www.rapeis.org/activism/prostitution/prostitutionfacts.html
http://www.prostitutionresearch.com/Prostitution%20Quick%20Facts%2012-21-12.pdf


Se realizaron entrevistas a 346 mujeres que consumían drogas, de 18 a 29 años, de las cuales 176 habían intercambiado sexo por dinero o drogas en los 30 días anteriores, y que se clasificaron como "comerciantes del sexo". El malestar psicológico se midió utilizando el Inventario de síntomas breves.
Las comerciantes de sexo obtuvieron puntajes significativamente más altos que las que no lo eran en el Índice General de Severidad y en ocho de las nueve subescalas del Inventario de Síntomas Breves.

El-Bassel DSW, Schilling R, Irwin KL, Faruque S, Gilbert L, Von Bargen J, Serrano Y, Edlin BR. Sex Trading and Psychological Distress among Women Recruited from the Streets of Harlem. American Journal of Public Health. 1997;87:66–70.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9065229/


Otro estudio evaluó a mujeres con drogadicción no prostituidas y a mujeres con drogadicción prostituidas, y encontró que las prostitutas habían sufrido un mayor abuso físico y sexual de adultas, un porcentaje mayor había intentado suicidarse y un porcentaje mayor exhibía ideas depresivas.

Comparison of drug use and psychiatric morbidity between prostitute and non-prostitute female drug users in Glasgow, Scotland.
Gilchrist G, Gruer L, Atkinson J
Addict Behav. 2005 Jun; 30(5):1019-23.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15893098/


La prostitución afecta especialmente, no sólo a aquellas personas atravesadas por la clase y el género, sino también por la raza:
https://www.elmundo.es/elmundo/2007/11/09/baleares/1194613447.html
https://elpais.com/sociedad/2011/08/18/actualidad/1313618406_850215.html


Se estima que entre el 50 y el 80% de las mujeres trans seha prostituido.
https://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/15/andalucia_malaga/1289825356.html
https://www.lavanguardia.com/20120906/54347065385/alrededor-del-50-de-las-personas-transexuales-ejercen-en-algun-momento-la-prostitucion-segun-un.html


El primer estudio que he citado fue llevado a cabo por Melissa Farley, académica que solemos citar las abolicionistas y contra quien se han vertido una serie de graves acusaciones.
Calum Bennacchie, que dirigió el Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda (lo cual resulta sorprendente no sólo porque sea un hombre sino porque él mismo jamás ha ejercido la prostitución) mandó una queja, o reclamación, sobre Melissa Farley a la Asociación Americana de Psicología y la difundió por internet. Muchas personas se quedaron con la impresión de que la Asociación Americana de Psicología la había tomado en consideración, que había abierto algún tipo de investigación, cuando lo cierto es que esto nunca ocurrió.

Melissa Farley ha publicado 37 papers sobre prostitución, trata y temas relacionados, todos ellos han sido revisados por muchos otros académicos, lo que se llama "peer-review", y han sido utilizados por los gobiernos de Canadá, Francia, Nueva Zelanda, Suecia, Estados Unidos, Reino Unido, Sudáfrica, etc.

Calum Bennacchie no es el único que ha puesto en duda la ética profesional de Farley, aunque la mayoría de reproches que se le hacen suelen tienen mucho que ver con el lenguaje que utiliza.

La jueza Himel declaró que Farley, en un caso en el que intervinieron ambas, había declarado que se había formado una opinión acerca de la prostitución antes de empezar con sus investigaciones al respecto. Farley afirma que en la transcripción de su testimonio se puede leer que fue preguntada por el abogado de un proxeneta si se había formado una opinión sobre la prostitución antes de empezar con sus investigaciones, y que ella respondió que NO.

Farley afirma utilizar principios éticos de consentimiento informado en su investigación, que todos los participantes firman una declaración en la que se explica cuál es el propósito de la investigación y que señala que pueden abandonar el estudio en cualquier momento o negarse a responder cualquier pregunta, y que tienen garantizado el anonimato.

Luego está la cuestión de la entrada de Farley en la Wikipedia. La información que se encuentra en la entrada de Farley en la Wikipedia estaría siendo controlada y editada por defensores de la industria del sexo, entre ellos Peter G Werner. Peter G. Werner usa el nombre de usuario iamcuriousblue, y ha atacado a feministas e investigadores de la industria del sexo en numerosas ocasiones.

Según la propia Melissa y sus compañeros, Werner ha vertido muchos comentarios antifeministas y sexistas en internet y ha sido continuamente citado y censurado en otros lugares. Lo que escribe Werner sobre Melissa serían distorsiones, medias verdades y mentiras. Esto fue señalado por Ann Bartow en "Retrato de Internet como un hombre joven" en The Next Digital Decade, Ensayos sobre el futuro de Internet, publicado en 2011. En la página 1092, Bartow afirma:
"Ciertamente, feministas vivas notables han sido sujetas a una campaña de ediciones desagradables y falsas en sus respectivas entradas de Wikipedia. Muchas entradas sobre feminismo han sido escritas o editadas por personas que son activamente hostiles hacia las feministas, pero prevalecen porque parecen tener mucho tiempo libre y las pocas feministas que entran en el wikifray parecen ser expulsadas o editadas en el olvido. Para tomar sólo un ejemplo, las entradas sobre Melissa Farley, Catharine MacKinnon y Sheila Jeffries han sido editadas en gran medida por un ávido defensor de la pornografía llamada Peter G. Werner, que a veces también usa el seudónimo Iamcuriousblue. Cada entrada es el primer resultado devuelto después de una búsqueda en Google de sus nombres. Él ha eliminado o ha intentado que se eliminaran entradas sobre otras feministas. Aparece bajo una identidad u otra en prácticamente todas las entradas en las que se menciona el feminismo."
Os invito a hacer una búsqueda de sus nombres en Google y mirar lo que dicen unos y otros, escarbar un poco y sacar conclusiones; pero en cualquier caso me parecía importante poner sobre la mesa tanto esas acusaciones como la respuesta que dan Farley y otros.

De todas formas, acabamos de ver cómo otros académicos y otros estudios llegan a datos muy similares a los de Farley respecto al Trastorno de Estrés Post-Traumático, respecto al porcentaje de mujeres en situación de prostitución que han sufrido abusos en la infancia. Si resulta que en vez del 68% que dice Farley es un 60%, ¿realmente cambia esto el hecho de que existe una correlación sorprendentemente alta?




Se ha dicho que los números, los porcentajes que dan las abolicionistas sobre mujeres en situación de prostitución que son víctimas de trata (por ejemplo, según el Instituto Andaluz de la Mujer, hay un 95% de mujeres en prostitución que son víctimas de trata - https://elpais.com/sociedad/2011/08/18/actualidad/1313618406_850215.html-,
la Policía Nacional habla de un 70%, ONGs como ANESVAD hablan de un 80% -https://www.europapress.es/sociedad/noticia-80-mujeres-ejercen-prostitucion-espana-hacen-contra-voluntad-20150918142039.html- y la abogada Yolanda Besteiro, presidenta de la Fundación de Mujeres Progresistas habla también de un 95% -https://www.elcomercio.es/20091201/aviles/prostitutas-victimas-trata-blancas-20091201.html-) son tramposos, y que están calificando como "trata" casos en los que las mujeres no han sido raptadas o trasladadas forzosamente, ni captadas mediante engaños y amenazas.

Ahora bien, esta es la definición de "trata de personas para fines de explotación sexual" que recoge el tratado de Palermo, el tratado internacional para prevenir la trata de personas
(https://www.ohchr.org/documents/professionalinterest/protocoltraffickinginpersons_sp.pdf):

"Artículo 3
Definiciones
Para los fines del presente Protocolo:
a) Por "trata de personas" se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas -aquí no dice "y", dice "o"- recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad -de nuevo, aquí no dice "y", dice "o" y "u"- o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra,
con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos".

Es decir, según esta definición, acoger o recibir a personas, recurriendo a formas de coacción como el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad (creo que no sería en absoluto exagerado considerar como tal la pobreza extrema, la indigencia - hemos visto el porcentaje de mujeres prostituidas que no tenían un techo -yo de hecho incluiría más situaciones, pero si queremos ponernos muy estrictos, creo que el caso de la indigencia es el más difícilmente discutible-), con fines de explotación, una explotación que incluye la explotación de la prostitución ajena -> Eso también es trata.

b) El consentimiento dado por la víctima de la trata de personas a toda forma de explotación intencional descrita en el apartado a) del presente artículo no se tendrá en cuenta cuando se haya recurrido a cualquiera de los medios enunciados en dicho apartado;
c) La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de un niño con fines de explotación se considerará "trata de personas" incluso cuando no se recurra a ninguno de los medios enunciados en el apartado a) del presente artículo;
d) Por "niño" se entenderá toda persona menor de 18 años.

Aquí hay que recordar que de más de 800 mujeres prostituidas entrevistadas, el 47% afirmaba haber entrado en la prostitución antes de los 18.

Hay un chico en Youtube que, en pos de intentar desmontar esto, enlaza un documento del gobierno de España en el que también se da esa misma definición de trata (o sea, para defender una definición concreta de trata -como captación, transporte forzado, etc-, enlaza un documento que da una definición de trata totalmente distinta a la que él defiende), aunque quizás redactada de forma más ambigua (enlace al documento en cuestión: https://drive.google.com/file/d/1XQd8yDkbe3LCKTteWEjST0CYBSFwQexw/view).

Leo:
"Las víctimas de la trata son captadas, transportadas o alojadas mediante engaño,
aprovechando su situación de vulnerabilidad o utilizando la fuerza, con el propósito de
obtener un beneficio de su explotación."

Bien, si desgranamos sintácticamente esta frase nos quedaría de la siguiente forma:
-Las víctimas de la trata son captadas, transportadas o alojadas
-Mediante engaño, aprovechando su situación de vulnerabilidad o utilizando la fuerza

Ahora, podría llegar a decirse que en realidad ese "mediante engaño" es independiente, que no entra dentro de la segunda disyuntiva. Que tiene que haber necesariamente engaño para que podamos hablar de trata.

-Las víctimas de la trata son captadas, transportadas o alojadas mediante engaño
-Aprovechando su situación de vulnerabilidad o utilizando la fuerza

Pero tendría poco sentido, dado que si consideramos que es así, entonces el uso de la fuerza, sin engaños de por medio, no sería condición suficiente para hablar de trata, y sin embargo sí lo es. Por lo tanto, ese "mediante engaño" forma parte de la segunda disyuntiva. Lo cual significa que "aprovechando la situación de vulnerabilidad" está al mismo nivel y es tan condición suficiente para hablar de trata, como el uso del engaño y de la fuerza.

En cualquier caso, y aunque esta explicación no os convenciera, en ese documento se alude a, y se suscribe, la definición del Tratado de Palermo.

Teniendo en cuenta a las que empezaron siendo menores, teniendo en cuenta esta definición de trata, teniendo en cuenta que según la Fondation Scelles el 90% de las mujeres en prostitución trabajan por cuenta de un tercero (es decir, de un proxeneta), y teniendo en cuenta ese 89% de mujeres en situación de prostitución que decían querer escapar - Esos porcentajes no parecen exagerados.
Ahora, es cierto que son números estimados, que a menudo se sueltan al tuntún, y a pesar de que sea particularmente difícil poder tener datos sobre esto, considero que deberíamos intentar ser lo más rigurosas posible.

No hace falta hablar de un 80 o un 95% de víctimas de trata, basta con hablar de las condiciones materiales y la situación de especial vulnerabilidad y exclusión social de la mayoría: mujeres pobres y migrantes (a menudo racializadas) y/o abusadas en la infancia y/o drogodependientes y/o que han sido sintecho. Hablar de un índice de estrés post-traumático que no se encuentra en trabajos también muy precarios y feminizados.


Por qué blanquear el proxenetismo no es "proteger los derechos laborales de las prostitutas". Sobre los (falsos) sindicatos.


Una réplica común es la siguiente "el hecho es que las prostitutas existen, y merecen derechos laborales y seguridad social".

Como han explicado feministas abolicionistas como Amelia Valcárcel, en España las prostitutas tienen formas de hacerse autónomas y pueden organizarse, tener cooperativas, y las abolicionistas no nos oponemos a eso. Y esto no es lo que se está pidiendo desde colectivos que supuestamente defienden los derechos de las prostitutas, aunque a menudo jueguen a confundir. Lo que se exige es el derecho a ejercer por cuenta de un tercero. Otra cuestión que considero importante aclarar es que el Modelo Nórdico, modelo con fines abolicionistas que se implantó en Suecia hace casi dos décadas, criminaliza y persigue a puteros y proxenetas (y ha conseguido disminuir drásticamente tanto la demanda de prostitución como la trata de mujeres: http://www.spiegel.de/international/europe/criminalizing-the-customers-prostitution-ban-huge-success-in-sweden-a-516030.html, https://mic.com/articles/112814/here-s-what-s-happened-in-sweden-16-years-since-decriminalizing-prostitution#.m2u6aiefT), pero no prohíbe a las prostitutas ejercer, ofrece asistencia médica y psicológica a las que están ejerciendo o acaban de salir de la prostitución, ofrece formación gratuita, renta mínima de reinserción, etc. No hace falta normalizar e incentivar la prostitución, no hace falta legalizar el proxenetismo, para que las mujeres en situación de prostitución no estén perseguidas, tengan derechos, puedan recibir asistencia.

Lo que desde supuestos sindicatos se reivindica es el derecho a ejercer la prostitución por cuenta de un tercero, en otras palabras, el proxenetismo. Por eso detrás de esos supuestos sindicatos hay empresarios, hay proxenetas, a veces haciéndose pasar por prostitutas normales y corrientes.

Supuestos sindicatos de prostitutas de todo el mundo están dirigidos por proxenetas y dueños de burdeles, como si fueran "profesionales del gremio", cuando técnicamente son los patrones: http://www.agitacion.org/2018/09/19/los-sindicatos-de-prostitutas-y-otros-mitos/https://geoviolenciasexual.com/kajsa-ekis-ekman-lobby-proxeneta/http://www.tribunafeminista.org/2017/01/el-mito-de-las-organizaciones-de-prostitutas/

El primer sindicato de este tipo fue COYOTE, creado en Estados Unidos en los 70. En 1981, las prostitutas representaban el 3% de los miembros. El resto eran políticos, empresarios.
Evidentemente, aquí cabe preguntarse a quién representan y qué intereses defienden.

En España, detrás del sindicato OTRAS hay presuntamente empresas que facturan millones: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246382
https://www.elconfidencial.com/espana/2018-08-31/quien-esta-detras-sindicato-trabajadoras-sexuales_1609889/

La Fiscalía coincidió con el criterio de la denuncia que interpusieron contra OTRAS, al considerar que es una vía para legalizar la prostitución por cuenta de un tercero, es decir, el proxenetismo. Las supuestas empresas que hay detrás de sus dirigentes pueden haberse entendido como una prueba material de la intencionalidad, pero incluso aunque no hubiese proxenetas reales implicados, éstos seguirían beneficiándose.

Por otra parte, se abrió hace poco en Holanda el primer prostíbulo supuestamente autogestionado por prostitutas y se detectaron 4 casos de trata.


Datos: La regulación aumenta la demanda y la trata.


Como he comentado anteriormente, las actuales abolicionistas señalamos que, incluso aunque en el mejor de los casos pudiera existir una minoría de mujeres de posición más acomodada, o menos precaria, que realmente hubiera elegido libremente y sin coacciones ejercer la prostitución, la cuestión es que mientras exista demanda de prostitución, es decir, mientras exista un modelo que normalice la compra de sexo, mientras se enseñe a los hombres a creer que tienen derecho a comprar el acceso al cuerpo de las mujeres, existirá también trata y esclavitud para poder suplir esa demanda (y, de hecho, es así: como apuntaba antes, cuando se ha legalizado la prostitución, o despenalizado la demanda de la misma, ha crecido la demanda de prostitución y a su vez la trata de mujeres: ha sido así en todos los países):

Cho, Seo-Young and Dreher, Axel and Neumayer, Eric (2013) Does legalized prostitution
increase human trafficking? World development, 41 . pp. 67-82. ISSN 0305-750X
DOI: 10.1016/j.worlddev.2012.05.023
https://eprints.lse.ac.uk/45198/1/Neumayer_Legalized_Prostitution_Increase_2012.pdf

"The law and economics of international sex slavery: prostitution laws and trafficking for sexual exploitation" Jakobsson, N. & Kotsadam, A. Eur J Law Econ (2013) 35: 87. https://doi.org/10.1007/s10657-011-9232-0

"Does Legalized Prostitution Increase Human Trafficking?"
https://orgs.law.harvard.edu/lids/2014/06/12/does-legalized-prostitution-increase-human-trafficking/

"The legalization of prostitution and its impact on trafficking in women and children"
http://sisyphe.org/spip.php?article1596

"Legalizing Prostitution Leads to More Trafficking"
https://www.nytimes.com/roomfordebate/2012/04/19/is-legalized-prostitution-safer/legalizing-prostitution-leads-to-more-trafficking

Huisman, Wim & Kleemans, E.R.. (2014). The challenges of fighting sex trafficking in the legalized prostitution market of the Netherlands. Crime Law and Social Change. 61. 215-228. 10.1007/s10611-013-9512-4.
https://www.researchgate.net/publication/260493897_The_challenges_of_fighting_sex_trafficking_in_the_legalized_prostitution_market_of_the_Netherlands

"Legalizing prostitution could end sex-trafficking investigations"
https://thehill.com/opinion/criminal-justice/434272-legalizing-prostitution-could-end-sex-trafficking-investigations

-http://www.spiegel.de/international/germany/human-trafficking-persists-despite-legality-of-prostitution-in-germany-a-902533-3.html
-http://s.telegraph.co.uk/graphics/projects/welcome-to-paradise/
-https://www.elperiodico.com/es/extra/20180919/regulacion-prostitucion-ejemplo-amsterdam-trata-7042179
-https://www.lainformacion.com/asuntos-sociales/prostitucion/legalizar-la-prostitucion-podria-aumentar-la-trata-con-fines-de-explotacion-sexual-un-70-como-en-holanda_Ktmo252GDAOCsaicPziTn5/
-https://www.dutchrapporteur.nl/current/news/minor-girls-more-often-fall-victim-to-sex-trafficking-than-accounted-for.aspx


El error, la trampa, está en intentar analizar esto en clave individual, centrándonos en los mejores escenarios posibles, como si fueran una cuestión aislada, porque estamos hablando de una industria, de un sistema, porque cuando crece la demanda de prostitución crece a su vez la trata de mujeres (correlación no implica causalidad, pero es como mínimo sospechoso que siempre que ocurre lo primero ocurra lo segundo). Y tiene su lógica: el putero que no pueda pagar a una escort de lujo, el putero que es rechazado por la prostituta autónoma, ese putero paga a una mujer de la calle con muchas menos opciones.


Acusaciones de puritanismo y paternalismo


A veces se nos dice que la única razón por la que separamos la prostitución de cualquier trabajo es únicamente porque hay sexo de por medio y el sexo sigue siendo un tabú en nuestra sociedad, porque seguimos arrastrando la moralina judeocristiana.

Se me ocurrió hace un tiempo hacer un experimento que consiste en preguntar a la gente: "¿Diríais que hacer un recado/redactar un informe/hacer cualquier tipo de tarea que no tenga que ver con el sexo, gratis, para otra persona, por sentirte presionado/por compromiso/porque no quieres decepcionar a esa persona, es lo mismo que acostarte con ella, gratis, por ejemplo, si es tu pareja, por sentirte presionado/por compromiso/porque no quieres decepcionarla?" La inmensa mayoría de la gente diría que no, y en especial las feministas dirían que no, que no es lo mismo.
Cando quitamos el dinero de la ecuación la mayoría de la gente tiene claro que el consentimiento sexual es otra cosa, es algo más complejo, algo más delicado, especialmente dado el contexto social. ¿Por qué cuando hay dinero no?

Esto no va de puritanismo, esto no va de esperar al matrimonio, esto no va de que el sexo tenga que ser necesariamente por amor, esto va de que tiene que ser libre y deseado. Y, como he dicho, esto es algo que también debe entenderse y aplicarse cuando no hay intercambio de dinero; varias abolicionistas hemos escrito artículos sobre eso mismo, sobre cómo a veces las mujeres consienten pero no desean en sus relaciones de pareja (https://ctxt.es/es/20180523/Firmas/19815/sexo-feminismo-empatia-sexualidad-machista.htm, https://www.kamchatka.es/sexo-divertidohttps://tribunafeminista.elplural.com/2018/06/sexo-empatia-y-puritanismo-cuando-la-ideologia-dominante-se-disfraza-de-pensamiento-critico/#_edn12).


Entiendo que haya algunas prostitutas que odien, desprecien o se sientan juzgadas o menospreciadas por las abolicionistas. Entiendo perfectamente que reconocerse víctima de una situación puede resultar humillante, y si te lo dicen desde fuera muy probablemente sientas que te están infantilizando. Entiendo esa resistencia, sobre todo cuando el hecho de reconocerse víctima de esa situación no te libra de la misma porque las condiciones materiales que te han llevado a ella siguen ahí, y tu vida no sólo no mejora sino que encima cargas con el peso extra de saberte víctima. Siempre es mucho más reconfortante pensar que estás eligiendo libremente y que tienes el control de la situación incluso cuando son tus circunstancias las que te han llevado ahí. Esto es algo que hacemos todos.

Pero que entienda esto no quita que entienda que naturalizar, normalizar e incentivar la prostitución, no entenderla como lo que es -una institución patriarcal que se sustenta en la desigualdad de género, la pobreza y el colonialismo y que supone una de las formas más descarnadas de violencia contra las mujeres-, no entender que prostitución autónoma de lujo y trata y explotación son dos caras de la misma moneda porque mientras exista demanda de prostitución existirán ambas, porque el putero es el mismo pero con distintos gustos y distinto nivel de ingresos, porque no hay suficientes de las primeras para suplir la demanda, no entender eso es agravar el problema.

Lo que me parece verdaderamente putófobo es que, cuando se habla de qué hacer con grupos de hombres extremadamente violentos, misóginos y sedientos de poder y control (violadores en serie, incels) siempre haya alguien que sugiera "que acudan a prostitutas", "legalizar la prostitución para que se den menos violaciones". Es decir, que las prostitutas "se encarguen" de todos ellos, que acaparen toda la violencia sexual, que soporten la humillación y dominación de los hombres más misóginos. Son las mujeres pobres, migrantes, racializadas y drogodependientes, las mujeres con menos opciones, las que acaban supliendo prácticamente toda la demanda de prostitución. Hay quien cree que esos hombres se vuelven misóginos y violentos por no tener suficiente acceso al cuerpo de las mujeres, y que la solución es que las mujeres más vulnerables se hagan cargo de satisfacerles. Muchos de los que maltratan psicológica y físicamente a sus parejas tienen sexo con ellas; no lo arregla. Nunca es suficiente. Pero hay quien cree que sí, y que haciendo que mujeres a las que consideran de segunda sufran su violencia las demás estaremos más tranquilas. Hay a quien le parece una opción legítima.

Todas las mujeres tenemos la misma dignidad, y por eso es inaceptable que las más pobres y excluidas se tengan que ver obligadas a hacer lo que el resto podemos elegir no hacer.


La mentalidad del putero: el hombre invisible


Es muy importante que hablemos de quienes durante muchísimo tiempo jamás se ha hablado: de los puteros.

Y es que la mentalidad del putero es la siguiente: tengo derecho a tener sexo con mujeres que no desean tener sexo conmigo. Este pensamiento ejemplifica la cultura de la violación. Si él creyera que puede obtener ese consentimiento de forma libre y sin coacción (dinero), no pagaría.
Paga para poder acostarse con mujeres que no desean acostarse con él. Para que lleven a cabo/le dejen llevar a cabo prácticas sexuales a las que no accederían en condiciones normales, que no desean. No es que lo piense yo, es que lo piensa él. Y por eso paga. Paga para poder estar con una mujer que no le desea y hacer cosas que ella no desea con una mayor impunidad.

Estos son algunos de los mensajes que compradores de sexo publican en los foros y que, a pesar de ser espeluznantes, resultan ilustrativos y dejan de manifiesto quiénes son los verdaderamente putófobos.

https://twitter.com/_ayme/status/1068622687906529281

https://twitter.com/TradxAbolicion/status/749249744426459136
http://los-hombres-invisibles.tumblr.com/
http://los-hombres-invisibles.tumblr.com/post/70007211012
https://twitter.com/TradxAbolicion/status/727998035653963780
https://twitter.com/TradxAbolicion/status/726835841620910080
https://pbs.twimg.com/media/CeaTm9iWwAIpDDN.jpg:large
https://pbs.twimg.com/media/CeafUz6WIAAi_p6.jpg
(Enlace directo a un hilo:) http://www.escortsxp.com/foro/escorts-callejeras/328483-monica-constituci-sent-estafado.html
https://nordicmodelnow.org/myths-about-prostitution/myth-punters-are-lonely-single-men/

https://twitter.com/InvisibleChoice/status/739151885731528704
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/743170266612768768
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/742055711400726530
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/737356436460711936
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/739149082141315072
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/741729777233469441
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/740652277992542211
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/739896343179755520



Modelo Nórdico: ¿solución o parche? Propuestas abolicionistas y problemas. Punitivismo y antipunitivismo.


Existe un debate abierto dentro del feminismo acerca de las estrategias punitivistas. Y es que cuando nos encontramos ante casos especialmente sangrantes de violencia machista, que nos conmueven profundamente, el clamor feminista suele ir en la línea de pedir penas más duras, más ejemplarizantes. Y es lógico, porque algunas penas son tan blandas que parece que refuerzan esta sensación de impunidad.
Pero quizás, y esto es lo que algunas feministas están poniendo sobre la mesa (http://www.laizquierdadiario.com/Ni-feminismo-carcelario-ni-escraches-como-estrategia-como-combatir-la-violencia-patriarcalhttps://tribunafeminista.elplural.com/2018/09/parte-iii-punitivismo-vs-antipunitivismo/http://www.mujeresnet.info/2012/02/feminismo-anticarcelario-angela-davis.htmlhttps://losinrocks.com/feminismo-los-peligros-del-punitivismo-df1e397bf885), deberíamos sentarnos a pensar más fríamente y a largo plazo, y no tanto desde las vísceras. Sentimientos aparte, es perfectamente lógico que queramos que los violadores no estén en la calle, por una cuestión de seguridad, pero si lo que queremos es proteger a las mujeres deberíamos abogar por programas de rehabilitación y terapias, más allá de entender la privación de libertad como un castigo o una venganza. No hablar en clave de cuántos años se merece, sino de cuánto tiempo de terapia puede necesitar esta persona para dejar de agredir sexualmente, para dejar de suponer un riesgo, en caso de que pueda rehabilitarse. Por supuesto, es muchísimo más rentable tener a los presos trabajando como mano de obra barata o esclava que invertir en su reinserción (https://www.lamarea.com/2015/08/01/los-presos-como-mano-de-obra-barata/https://kaosenlared.net/el-negocio-oculto-de-las-carceles-espanolas/https://elpais.com/politica/2017/06/09/actualidad/1497033021_778764.html). Y, por supuesto, esos presos acaban siendo en su inmensa mayoría personas pobres y en riesgo de exclusión social, y con esto no pretendo decir que sean todos inocentes y sólo estén ahí por su situación socioeconómica, sino que el niño de papá que viola a sus compañeras del campus nunca llega a ingresar en prisión (https://edition.cnn.com/2016/06/06/us/sexual-assault-brock-turner-stanford/index.html), y el empresario que apaliza a su mujer hasta matarla, dejando que se desangre, alega que fue un juego sadomasoquista que se fue de las manos y le caen tres años (https://www.bbc.com/news/uk-england-46591150).
Y lo mismo debemos aplicar a la cuestión de la prostitución: la propia Melissa Farley habla de hacer pasar a todos los puteros una noche en el calabozo, y aunque comparto el sentimiento y la rabia, aunque entiendo desde dónde lo dice, no sé hasta qué punto es eficaz o sólo una forma de contentarnos a corto plazo.

El Modelo Nórdico sueco no es especialmente punitivista, dado que sólo encarcela a los puteros que reinciden y a los que piden sexo a menores, al resto les multa (aunque en vez de encarcelarlos sin más -que es lo punitivista- habría que meterlos en programas de reinserción, pero bueno, eso se aplicaría a más cosas), pero sí implica confiar en el poder transformador de un Estado capitalista y de sus instituciones. Se trata de medidas reformistas perfectamente legítimas/, y que como hemos visto han sido efectivas/, pero claro, se percibe un claro conflicto de intereses (llamadme malpensada, pero creo que lo que más puede interesar a un Estado es regular la prostitución para quedarse con los impuestos), lo cual invita a la sospecha. Y es poco verosímil que el PSOE tenga intención de aprobar partidas presupuestarias dirigidas, no sólo a programas y campañas de sensibilización y concienciación acerca de la prostitución tanto en los medios como en escuelas e institutos, sino a ofrecer asistencia médica y psicológica especializada a las mujeres en situación de prostitución o que acaban de salir de ella, a ofrecerles formación gratuita y renta mínima de reinserción, a formar y sensibilizar también a policías, abogados, etc. Estas son las medidas que recoge el Modelo Nórdico,

Que en España no sea posible o realista aplicar todas estas medidas no sería un argumento para que no se intenten aplicar algunas de ellas, o para que no se aspire a aplicarlas todas: lo problemático, quizás, sería que se tomara sólo el "criminalizar al cliente y el proxeneta" y entendiéndolo en el sentido más populista y punitivista posible; que en la práctica se acabe encarcelando al putero y sólo al putero (y quizás sólo a algunos, para dar una cierta imagen) mientras se deja libres a los grandes proxenetas y se da la espalda a las mujeres en situación de prostitución desatendiendo sus necesidades materiales. También sería un error contentarse con mejoras y olvidar que la erradicación de la prostitución no es una posibilidad en un sistema capitalista.

La prostitución va a seguir existiendo mientras existan las condiciones sociales y económicas que la sostienen, no podemos erradicar la pobreza ni todo el imaginario patriarcal alrededor de la sexualidad a base de leyes, pero algunas creemos que desincentivar la demanda de prostitución (como digo, desde algunos abolicionismos se habla de encarcelar a los puteros, desde otros se habla de multas que puedan servir como medida disuasoria, desde otros quizás ni lo uno ni lo otro, pero en todos los casos se habla de reprobar socialmente al putero y de sensibilizar y concienciar en centros educativos), así como ofrecer formación gratuita a las mujeres en situación de prostitución (y, una medida de la que no se suele hablar pero que me parece importante: crear casas de acogida tanto para mujeres maltratadas como para mujeres en situación de prostitución, pues no tener a dónde ir suele jugar un papel determinante en muchos casos), es la única forma de reducir la trata y la explotación de mujeres a corto plazo, de ayudar a esa inmensísima mayoría de mujeres que, o bien no tiene elección, o bien tiene un margen de elección muy limitado. Como digo, no se trata de limitarnos a prohibir la demanda y desentendernos de las condiciones materiales de esas mujeres. Se trata de una cuestión lo suficientemente urgente como para que este tipo de medidas reformistas sean legítimas.

Es un tema especialmente difícil de atajar y creo que nadie tiene claro al 100% qué hacer, eso lo primero. Lo que tengo muy claro es lo que NO hay que hacer, y eso pasa por no legalizar falsos sindicatos que quieren blanquear el proxenetismo ni por normalizar e incentivar la demanda.

Pero ante esto podemos encontrarnos, también, con quienes rechazan cualquier medida abolicionista en el marco de un sistema capitalista y de una democracia liberal, entendiendo que hablar de estas medidas es sólo una trampa para que no aspiremos a más. Creo que hablar en estos términos es no ser conscientes de la gravedad de este problema y de la urgencia por, como mínimo, tratar de minimizar el daño. Quizás sea ingenuo creer que puede combatirse la prostitución desde las instituciones de un Estado capitalista, por lo que decía del conflicto de intereses, pero sí ha sido posible minimizar ese daño en algunos países, y es aún más ingenuo creer que en poco tiempo se habrán creado las condiciones para una revolución, y es mezquino pensar "mientras tanto, nos quedamos de brazos cruzados y que se fastidien".

Filosofía

La desorientación radical de Ortega y Gasset: Unas lecciones de metafísica

6:14


El filósofo Ortega y Gasset nos presenta, en las conferencias transcritas y recogidas en Unas Lecciones de Metafísica, a la Metafísica misma como algo que los hombres hacen cuando buscan "una orientación radical". Nos habla de orientación y no de un saber, dado que la orientación no es un saber, sino que el saber es una orientación: la orientación es algo más primitivo, más elemental, que se encuentra en un estadio más profundo. La filosofía tradicional ha dado por sabido qué es el "saber" que aspiramos a adquirir, cuál ese "ser" que tenemos que saber si las cosas son o no (¿qué significa que sean eso o eso otro?). La Teoría del Conocimiento suele hablar de las condiciones de posibilidad de este saber, como se alcanza si es que es posible alcanzarlo, acota los límites, mientras que la filosofía que se pregunta por el ser de las cosas, se pregunta qué son las cosas, no por la naturaleza de ese ser, por lo que significa que una cosa sea.

La desorientación radical es un atributo esencial del ser humano. La situación del hombre es la desorientación: el hombre consiste en hallarse perdido. Los seres humanos nos servimos de una serie de convicciones que nos aportan la ilusión de estar orientados, pero basta con que alguien nos pregunte el porqué de alguna de estas convicciones (por ejemplo, la convicción de que dos y dos son cuatro) para que, aunque sea por un segundo, nos plantearemos si esa pregunta es razonable, si esa convicción es cuestionable, y nos traslademos a un estadio de desorientación y perplejidad hasta que, finalmente, nos convenzamos de nuevo. Pero esta vez la convicción será nuestra, propia, efectiva, no heredada y asumida acríticamente, y es entonces cuando habremos hecho el tránsito de la desorientación a la orientación. La auténtica orientación, el constarnos algo, supondrá siempre una desorientación previa. La orientación ficticia no presupone una desorientación previa.

Si buscamos una orientación radical para nuestra vida, debemos preguntarnos primero qué es eso, qué es la vida (de cada uno). Ninguna ciencia se ha ocupado nunca de ella propiamente, siempre se la ha desatendido, y sin embargo todas la presuponen, todas encuentran en ella su condición de posibilidad, todas existen en ella, todas están -como todas las realidades- encerradas dentro de ella.

Ortega identifica y desarrolla cuatro atributos que son condición suficiente y necesaria para definir nuestra vida (la de cada uno de nosotros).

consentimiento

Sexo, empatía y puritanismo: sobre feminismos y consentimiento

15:16

Artículo publicado en Tribuna Feminista

Make Love – Watercolor Series nr. 69 Original
(Acuarela de Tina Maria Elena Bak)

A raíz del movimiento #MeToo, muchas feministas han empezado (o vuelto, más bien) a teorizar y problematizar sobre la noción de consentimiento, contraponiéndola a la noción de "deseo". Muchas mujeres llevan tiempo señalando que el sexo no debe ser "consentido" (el "consentir" implica pasividad), sino deseado, activamente. Que el consentimiento sexual, especialmente delicado dado nuestro contexto social, no debe conformarse con ser un simple "sí", y menos aún la omisión de un "no", sino que tiene que ser entusiasta, libre de toda presión o coacción, revocable en cualquier punto del acto sexual, e informado.
La tuitera @MagdalenaProust utilizó la palabra "empatía" para referirse (y lo aclaró y desarrolló en el mismo hilo de tuits en el que propuso esta palabra) a reconocer a tu pareja sexual como otro sujeto que participa, que desea, que siente y que sufre y, por consiguiente, anteponer su bienestar a tu placer, tener consideración por sus límites y necesidades. Lo cual también implicaría ver más allá de uno mismo, estar lo suficientemente pendiente del lenguaje no verbal de tu pareja sexual como para detenerte y preguntar si ésta no reacciona, no se mueve, no inicia nada, no se comunica. En definitiva, querer asegurarte de que todo está bien.

Frente a esta petición de mínimos llegan las réplicas y las acusaciones: nos dicen que lo estamos complicando demasiado, "queréis burocratizar el sexo" (lo cual demuestra que no han entendido lo que pedimos, ya que un hipotético "contrato de consentimiento" complicaría uno de sus requisitos: que éste sea revocable en cualquier punto del acto sexual), o "esperáis que leamos mentes".

Pero dejemos las hipérboles a un lado. No es en absoluto necesario leer la mente para distinguir entre una mujer que se queda paralizada y no reacciona, una que acepta a regañadientes e indecisa después de que hayas estado insistiendo media hora, y otra que realmente lo desea y lo demuestra: reacciona clara y positivamente, propone, inicia, el lenguaje verbal y no verbal es afirmativo y entusiasta.
No es difícil: si tienes que insistir, significa no. Y si estás teniendo sexo con otra persona y no reacciona a tus actos o movimientos, si no inicia ni propone nada, si no dice nada, si se mantiene inmóvil, si mira continuamente para otro lado, si no parece una participante activa que disfruta sino un recipiente pasivo que consiente (no rechista), lo normal, lo que tendría que nacer de cualquiera de nosotros, es detenerse y preguntar si todo está bien. La mentalidad de "si algo no le está gustando ya me detendrá" es especialmente peligrosa en nuestro contexto, y un poco más abajo entraré a detallar por qué.

Volvieron también, como ocurre siempre que se analiza el impacto de las relaciones de género en el dormitorio, las acusaciones de puritanismo y "fiscalización" del sexo.

Este es el caso del artículo publicado en CTXT que responde al que publicó Beatriz Gimeno unos días antes. Hay varios párrafos del mismo que me gustaría comentar.


"Pretender, en el nombre del feminismo, que los tíos tengan un código de conducta adecuado en el terreno sexual para satisfacer el deseo de las mujeres es, bajo mi juicio, una forma más de control social de la sexualidad. Prefiero la libertad de expresión antes que cualquier autoritarismo bienintencionado, que bajo la promesa de darme seguridad física, quiera colarse en mi cama. Pienso que el camino que debe seguir el feminismo es otro, pues evitar que negociemos, que establezcamos límites, que tomemos decisiones y que expresemos lo que nos gusta y lo que no solo nos relega a una actitud pasiva. Es decir, a la actitud que el patriarcado históricamente ha prescrito en el terreno sexual para las mujeres."


Lo primero que hay que dejar claro aquí es que no se trata de enseñar a los hombres a satisfacer sexualmente a las mujeres, sino de dejar de inculcarles e incentivar el que nos vean como meros instrumentos de placer, objetos de consumo, trofeos. Dejar de enseñarles a basar su valía como hombres, su estatus, en su número de conquistas sexuales 1 2, dejar de enseñarles a entender el sexo como una forma simbólica de dominación, poder, control, y éstos como una afirmación de su masculinidad 3.  (Y no son pocos los estudios que señalan causalidad o correlación positiva entre la socialización masculina -las creencias y las expectativas y roles de género impuestos a los hombres- y el uso de la violencia y la necesidad de dominio y control  4 5 6 7 8 9 10 11.
Empezar a entender el sexo, por esporádico y carente de romanticismo que sea, como una interacción entre dos personas, que como tal requiere de un mínimo de comunicación y respeto, consideración -como mínimo- por los límites y el bienestar (ya no hablo de placer siquiera) de la otra persona.

La "brecha de orgasmos" (me explayaré más abajo) sería sólo un síntoma de esto, y del coitocentrismo y la despreocupación generalizada por el placer de las mujeres, pero no es el problema en sí. Y no es lo que tenemos en mente al hablar de la necesidad de la empatía en las relaciones sexuales.

Lo segundo que hay que recalcar es que nosotras queremos un mundo en el que las mujeres puedan comunicarse y expresar sin miedo sus deseos, sus preferencias y sus límites, en igualdad de condiciones. La diferencia es que quienes nos tachan de puritanas parecen creer que ya estamos en ese mundo (y que, por tanto, nuestro afán de problematizar sobre la sexualidad desde una perspectiva de género es algo innecesario que sólo denota sexofobia y "mojigatería"), y nosotras no.

Nosotras creemos que necesitamos señalar que aún no somos libres e iguales (y comprender por qué) para poder llegar a serlo. Suelen decirnos que al hablar en estos términos estamos (re)tratando a las mujeres como seres débiles; eternas víctimas, niñas impresionables incapaces de tomar sus propias decisiones. Pero para poder dejar de ser víctima de una situación primero tienes que reconocer que (aún) lo eres y trabajar a partir de ahí. Negar la posición de vulnerabilidad y la desigualdad estructural nos impide analizar el problema y buscar las herramientas necesarias para emanciparnos. Si presupones que ya eres libre te condenas al conformismo. Tratar de visibilizar y estudiar la situación histórica de inferioridad social de la mujer y los mecanismos que la perpetúan no es nuestro objetivo, no es la meta; sólo el punto de partida. No se trata de abrazar el papel de víctima, sino de conseguir superarlo, pero para ello es necesario que sepamos de dónde partimos y cómo salir de ahí. No podremos llegar a ser libres si nos limitamos a abrazar sin más el imaginario sexual colectivo actual, violento y machista, lo que bebemos de los medios y la pornografía, una sexualidad coitocéntrica, entendida desde los esquemas sexo-violencia-poder de la masculinidad tradicional.

El error está en creer que partimos de un escenario neutral, en el que no se nos está inculcando una visión muy concreta del sexo ni se nos está presionando para ejercer determinadas prácticas, y que somos las feministas las que abogamos por colarnos en la cama. Nuestra cultura se está colando en nuestra cama constantemente. Lo que nosotras queremos es cambiar esa cultura.

La cuestión es que cada vez más mujeres relatan cómo se han paralizado y sentido incapaces de decir "no", de expresar verbal y explícitamente su disconformidad, cómo se han forzado a hacer cosas que no deseaban cuando les han insistido una y otra vez, por miedo a decepcionar o enfadar a sus parejas sexuales, cómo en esas circunstancias han pasado por encima de sus propios límites para complacer a sus novios, anteponiendo el deseo de ellos a su propio bienestar. Parece un patrón generalizado. ¿Son todas ellas débiles de carácter? ¿Están todas ellas mintiendo o exagerando? ¿No es razonable pensar que deben existir una serie de construcciones sociales, de elementos coercitivos, simbólicos y materiales, que expliquen este fenómeno? ¿No tiene sentido que queramos analizarlo, diseccionarlo, ir a la raíz, en vez de quedarnos en un "somos fuertes e independientes, así que no hay nada que hablar, todo se puede analizar excepto el sexo"?
También suelen relatar cómo sus parejas sexuales han continuado, sin inmutarse, cuando ellas se han quedado inmóviles, accediendo a desgana. Cómo han llevado a cabo ciertas prácticas (eyacular en su cara, penetrarlas oralmente con fuerza) sin pedirles permiso antes, dando por sentado que no hacía falta. ¿No es necesario analizar, tampoco, de dónde viene esto? ¿No es necesario plantear una noción de consentimiento sexual que vaya más allá de "haz lo que te apetezca con ella a no ser que te grite que pares"?

Prácticamente todas las autoras feministas de todas las corrientes y tradiciones de pensamiento, desde Andrea Dworkin (feminista radical) hasta Gayle Rubin (feminista pro-sex), comparten la tesis de que nos encontramos en un escenario de desigualdad social y económica que tiene un profundo impacto en todos los ámbitos de nuestra vida, de que se nos inculcan una serie de creencias y valores que nos condicionan e influyen decisivamente en nuestra forma de percibirnos y relacionarnos.

No es nuevo el concepto de "indefensión aprendida", ni su aplicación a la cuestión del género. La indefensión aprendida "se refiere a la condición por la cual una persona o animal se inhibe ante situaciones aversivas o dolorosas cuando las acciones para evitarlo no han sido fructíferas, terminando por desarrollar pasividad ante este tipo de situaciones". Las mujeres que durante su infancia, preadolescencia y adolescencia han sufrido formas de abuso sexual (desde tocamientos hasta una violación), e incluso aquellas que no han pasado por esas situaciones pero
se han acostumbrado a aceptar la cosificación externa y el acoso callejero como algo inevitable, a entender su propio cuerpo como "provocador", como un blanco fácil expuesto, pueden haber desarrollado una actitud pasiva como mecanismo de adaptación, que podría explicar -al menos parcialmente- por qué hay mujeres que se paralizan o sienten muchos reparos a la hora de expresar su disconformidad en el dormitorio, evitando el conflicto a toda costa, incluso aunque no exista un peligro evidente ni haya habido una clara intimidación.

Un estudio reciente señala que el 30% de las mujeres experimenta dolor durante el sexo vaginal y el 72% durante el sexo anal, y que un porcentaje importante no se lo dice a su pareja 12. Es decir, se lo callan, "aguantan". La explicación más plausible es que quieran complacer (o teman decepcionar) a su pareja. O que crean que es mejor "dejarlo pasar" y evitar la confrontación. La normalización también puede jugar un papel importante: asimilamos como inevitable que la mujer sufra dolor durante el sexo.

Filósofas feministas como Rebecca Kukla retoman las teorías de Austin y Searle sobre los actos de habla y exploran cómo ciertos enunciados cobran un valor performativo (es decir, no describen una acción, sino que son una acción en sí mismos) u otro en función de la posición social y el poder relativo del emisor con respecto al receptor, independientemente de la intención del primero. Así, la pregunta "¿te tomas un café conmigo?" funciona como una invitación cuando no existe una relación de poder entre los interlocutores, pero puede operar como una orden o exigencia cuando un jefe se lo dice a su joven empleada, a la que le duplica la edad y cuyo sustento depende de él. Esto ayuda a ilustrar por qué hay escenarios que implican de por sí coacción.

Lo que nosotras decimos es que las mujeres deben poder tener autonomía y agencia, pero que debido a su socialización y posición social, en algunos casos ésta se puede ver anulada, y que hay que trabajar para detectar, reconocer y erradicar aquellos elementos que nos coaccionan. Hablar con otras mujeres y hacerles saber que no tienen por qué normalizar ciertas actitudes ni por qué sacar hierro a ciertas situaciones, empoderarlas partiendo de reconocer el problema. Hablar con hombres para que empiecen a plantearse el sexo y la cuestión del consentimiento de otra forma; no se trata tanto de inculcarles un código de conducta feminista como de ayudarles a desaprender el código de conducta patriarcal.


"¿Tan débiles somos las mujeres que no podemos lidiar con una experiencia incómoda en nuestra intimidad? ¿Necesitamos protección hasta cuando no nos corremos?"


La mayoría de mujeres que no llegan al orgasmo en sus relaciones con hombres no tienen problema en hacerlo mediante la masturbación. Las parejas lésbicas tienen de media bastantes más orgasmos que las heterosexuales 13. La raíz de la llamada "brecha de orgasmos" no se encuentra en la incapacidad por parte de la mujer de experimentar placer o alcanzar el orgasmo, ni siquiera se trata de que el hombre sea incapaz de proporcionar placer. El problema es que las relaciones sexuales heterosexuales se mueven en torno al coito, que suele ser insuficiente para que la mayoría de mujeres alcancen el orgasmo 14, y no se suele prestar atención a una de las principales fuentes de placer de la mayoría de mujeres: el clítoris. El problema es que la mayoría de estas relaciones terminan cuando el hombre tiene un orgasmo, independientemente de si ella lo ha alcanzado o no. Y utilizar el periodo refractario como excusa sólo es una muestra más de este coitocentrismo. Se pueden hacer muchas otras cosas.

En cualquier caso: esta ni siquiera es la cuestión. Cuando las mujeres se quejan de relaciones sexuales incómodas, insatisfactorias, etc, normalmente ni siquiera se refieren a no haber llegado al orgasmo. El maravilloso artículo "El precio femenino del placer masculino", de Lili Loofbourow, ilustra muy bien (y con fuentes) cómo lo que muchas mujeres llaman "relaciones insatisfactorias" son en realidad encuentros dolorosos que en algunos casos hasta rayan en lo traumático.

Se refieren a situaciones en las que se han sentido presionadas y coaccionadas a "consentir" prácticas que no deseaban. Se refieren, como he dicho, a aquellas veces que su novio les insistió una y otra vez, presionándolas o haciéndoles chantaje emocional hasta que ellas accedieron a desgana, abstrayéndose y mirando para otro lado, "consintiendo" prácticas que no deseaban. Se refieren a esas relaciones
esporádicas en las que las utilizaron como si fueran muñecas hinchables, sin preguntarles nada, sin comunicación y sin consideración alguna. Se refieren a experiencias que las han dejado sintiéndose pequeñas, deshumanizadas y menospreciadas. No haber llegado al orgasmo fue el menor de sus problemas.


"La empatía es una habilidad afectiva, cognitiva y emocional que puede poseer el individuo. Por tanto, no se inscribe como un proceso automático y requiere de cierta destreza para ponerla en práctica en las relaciones interpersonales."


Utilizamos generalmente la palabra "empatía" para referirnos a la empatía afectiva, a la capacidad de ponerse en la piel del otro, de reaccionar con cierto dolor ante el dolor ajeno, con cierta alegría ante la alegría ajena. Esto presupone la capacidad de ver al otro como un semejante, como una persona. No significa "afinidad", ni conexión espiritual. No requiere de un vínculo afectivo previo, ni de romanticismo. Una de las características distintivas del psicópata es la incapacidad de empatizar. Es evidente que cuanto más profundo sea el vínculo con el otro tanto más fácil será empatizar con él, pero esto no significa que no deba existir una "empatía general" previa. Si vamos caminando por la calle y vemos a alguien que experimenta un repentino dolor y cae al suelo, ¿no nos preocupamos? ¿No nos aflige en cierto grado su dolor? Evidentemente, esta aflicción será mucho mayor si esta persona es alguien a quien conocemos y apreciamos, pero esto no significa que seamos impasibles e indiferentes al dolor de un desconocido. ¿No nos emocionamos en cierto grado cuando nos cuentan testimonios desgarradores, o historias entrañables? Todo esto también es empatía.
Belacchi y Farina (2012) 15 escriben: "se supone que nuestra capacidad de empatía emotiva se basa en el contagio emotivo, la afectación por el estado emotivo o de excitación del otro." Dentro de la "empatía afectiva" encontramos la "preocupación empática", entendida como "compasión por otros como reacción a su sufrir".


"La retórica oficial de la élite feminista adquiere cotas de nuevo catecismo: pecados, pecadores y mujeres que solo admiten el calificativo de santas y víctimas protagonizan la ópera de la neurosis, el simplismo y la caliente emotividad."


Más arriba he contestado a la cuestión del victimismo. Por lo demás, me parece deliberadamente deshonesto equipararnos a posturas puritanas. El puritanismo conservador se basa en la noción de la respetabilidad sexual femenina, en la idea de que la mujer es por naturaleza (que no condicionamiento o socialización) el objeto pasivo de la relación sexual y que, como objeto que es, pierde "valor" al haber sido "usado" previamente. Así, el sexo ensucia y devalúa a la mujer, y la mujer sexualmente activa o desinhibida pasa a ser una mujer sin valor, sin dignidad, que no se respeta a sí misma. Esta idea ha sido criticada y desmontada una y otra vez por parte de los feminismos radicales. Nosotras rechazamos frontalmente la dicotomía patriarcal madre/puta, y reivindicamos el "desear" activo frente al "consentir" pasivo: el sexo deseado por ambas partes.


FEMINISMO 01: ¿Igualdad? - Vídeo y transcripción

16:09





Transcripción (con leves modificaciones):

En este vídeo voy a intentar arrojar luz sobre algunos de los malentendidos más comunes acerca del feminismo, así como a presentar como tal el discurso feminista. Lo llamo introducción, pero no porque sea simple, sino porque en este vídeo y el siguiente intentaré sentar las bases sobre las que luego ir construyendo el discurso, los conceptos a los que luego haré referencia en vídeos posteriores, en los que hablaré de temas más concretos. Como el tema de la custodia, o de cómo funcionan las denuncias por VdG, etc.

Voy a mostrar y rebatir también cosas que yo misma decía cuando estaba en contra del feminismo. Creo que es importante que la gente sepa que la inmensa mayoría de las actuales feministas no empezamos siéndolo, no fue nuestro punto de partida, sino que hemos pasado por todo un proceso hasta llegar a serlo; que prácticamente todas hemos pasado por una época en la que veíamos el feminismo con hostilidad y reproducíamos todos los prejuicios y tópicos que voy a tratar en este vídeo.

(Leer más)

autocosificación

Hogar y cárcel

7:10

Piensas "ya me gustaría que las mujeres me vieran a mí como un objeto sexual". Imaginas un escenario que no es comparable.

Si desde niño te hubieran enseñado a ver tu propio cuerpo como algo ajeno a ti, algo extraño que te persigue y te confina, algo peligroso y provocativo que tienes que vigilar y revisar compulsivamente, mutilarlo y castigarlo para hacerlo "apto", para tener derecho a ocupar espacio, a existir en la esfera pública, a hacerte visible, si vivieras esa contradicción constante de sentirte humillado y desprotegido cuando te miran y observan en clave sexual, pero al mismo tiempo necesitar esa validación externa porque te han enseñado a basar una parte importante de tu autoestima y autoconcepto, de tu identidad, en ejercer con éxito tu rol social, asignado, de objeto de contemplación, de deseo, de consumo, y no supieras escapar de eso... Si quienes te cosificaran fueran mucho más corpulentos, mucho más fuertes que tú, si tuvieran más poder material y simbólico que tú, si desearan denigrarte, pisarte, buscando canalizar a través de ti su necesidad de control y dominación... Eso quizás se acercaría.


Que te cosifiquen no es algo así como
que la gente que te atrae te corresponda. Es saber que hagas lo que hagas te deshumanizarán, que hagas lo que hagas serás leída en clave de objeto, del objeto sobre el que se ejerce una acción, de complemento, de jodido recipiente. No es sentirse "deseada" y "poderosa". Es sentir la necesidad de supervisar y controlar cada centímetro de tu piel como si fuera una jaula, una jaula que hay que decorar, acicalar, mantener perfecta, impoluta, impasible al paso del tiempo y de la vida misma en todo momento. A menudo somos insoportablemente conscientes de cada ángulo, de cada postura, de cada pliegue, como si nos observáramos desde fuera. Porque asumimos el punto de vista de quien nos está observando, nos desdoblamos. Interiorizamos esa mirada extraña, interiorizamos esa cosificación, nos cosificamos. Como decía Margaret Atwood, nos convertimos en nuestro propio voyeur.

Muchas mujeres desarrollan trastornos alimenticios precisamente para huir de esa sexualización, para regresar a un cuerpo más ambiguo, más infantil, que puedan reclamar como suyo. Porque odian lo que comporta tener pechos, culo, caderas, muslos; esas partes de su cuerpo que ven como la extensión, como los apéndices de una sexualidad que no controlan. Porque necesitan escapar de esa mirada que lo invade todo, que invade hasta el concepto que tienen de sí mismas. Porque quieren ser leídas como personas.


Desarrollamos trastornos psicológicos, problemas de salud, perdemos mucho tiempo y mucho dinero arreglando algo que nunca estuvo roto. Vivimos buscando inconscientemente una validación que en el fondo nos hace esclavas, nos hace pequeñas, como una contradicción de la que a veces parece inútil intentar escapar.


Pero supongo que salimos ganando cuando nos ofrecen la posibilidad de entrar gratis en discotecas para ser el producto que compra el verdadero consumidor.




Fuentes (sobre teoría de la cosificación):


  1. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/j.1471-6402.1997.tb00108.x
  2. https://books.apa.org/education/ce/sexual-objectification.pdf
  3. https://kar.kent.ac.uk/33425/1/ENCY.OBJTHEORY.CASH.pdf
  4. https://www.researchgate.net/publication/5395011_Self-objectification_habitual_body_monitoring_and_body_dissatisfaction_in_older_European_American_women_Exploring_age_and_feminism_as_moderators
  5. https://www.arcjournals.org/pdfs/ijsell/v3-i11/8.pdf
  6. https://steinhardt.nyu.edu/appsych/opus/issues/2014/fall/stieflerjohnson

ciberactivismo

Crítica a la Tercera Ola feminista y a la retórica "posmoderna" del ciberactivismo

14:27

Antes siquiera de tener nociones sobre feminismo radical ya tenía discusiones con otras feministas que, desde mi punto de vista, hacían análisis superficiales y autocomplacientes amparándose en la idea del empoderamiento. Una de las primeras cosas que entendí cuando empecé a formarme en el feminismo fue que este no debe "fiscalizar" a las mujeres; no debe pretender controlarlas, ni despreciarlas por ceñirse a los roles tradicionales y sucumbir a la presión social, sólo animarlas a cuestionarse por qué lo hacen y, en todo caso, a corregir eso por su cuenta y a su ritmo. Pero también me di cuenta de que bajo ese lema liberal de "cada mujer es libre de hacer lo que quiera", de repente habíamos renunciado a analizar críticamente, de repente todo era empoderante sin más; depilarse, maquillarse, llevar tacones, todo aquello que forma parte de la llamada "feminidad compulsiva". Les decía a algunas chicas "puedes depilarte y aún y así ser consciente de que no es una elección auténticamente libre e individual, y mucho menos empoderante o feminista" y me contestaban casi siempre con argumentos en la línea de "yo lo hago por mí, porque me gusto así, es mi elección y por tanto es feminista"; no parecía que llegaran a preguntarse por qué se gustaban más así.

Entendí que esto no iba de cambiar el fondo, sólo las formas, sólo el lenguaje. De hacer que lo misógino simplemente dejara de parecernos misógino. De crear nuevos términos para retorcer e invertir el significado de las palabras. Entendí cómo esto le hacía el juego al patriarcado. Cómo el feminismo pro-sex se centraba en el derecho de las mujeres a ser abiertamente sexuales, pero interiorizando inevitablemente las fantasías y esquemas propios de la sexualidad masculina hegemónica, "auto-cosificándose".

El discurso liberal sobre privilegios y opresiones confunde también el resultado con la raíz del problema. Por ejemplo, la bifobia se debe a la heteronorma (que beneficia al patriarcado perpetuando las relaciones de género y el modelo tradicional de familia nuclear), no a un "monosexismo", y que gays y lesbianas (que también sufren la heteronorma y la interiorizan) reproduzcan actitudes y prejuicios bifóbicos no les da ningún poder o privilegio real. No existe una clase "monosexual" históricamente coherente u organizada. Hemos llegado a un punto en el que "me discriminan por la misma razón que a ti, pero no me hacen esto concretamente" equivale a un privilegio. De este modo se dispersan individuos que en realidad forman parte de una misma clase, oprimida en base a lo mismo. Cuando dejas de pensar en etiquetas y subjetividades y vas a la raíz histórica y material de la opresión, todo se vuelve más claro. Es pensar menos en cómo me siento yo y más en clave de qué saca ganando la clase dominante con ello.

Algo que prima mucho en redes sociales como Tumblr es lo que llaman "identity politics", la política de identidad. Esto lleva a abusar de los argumentos de autoridad, de las falacias ad verecundiam y ad hominem; se pretende convertir cualquier afirmación o análisis que provenga de personas de colectivos oprimidos en una ley que el resto no pueda cuestionar. Esto es especialmente peligroso al venir de la mano de esta proliferación de identidades subjetivas, "posmodernas", que dependen únicamente de cómo se define uno; el "sólo nosotros podemos hablar de nuestra opresión (subjetiva)" da lugar a muchas trampas.
Soy la primera que cree que hay que tener en cuenta los sesgos implícitos y el hecho de querer conservar privilegios; sí creo que las personas blancas y los hombres, al hablar de racismo o machismo, acostumbran a decantarse inconscientemente por aquellos discursos que les benefician y que no les obligan a replantearse las cosas, me parece una reacción normal y entiendo que por ello sus aportaciones puedan (y deban) ser puestas en tela de juicio. También entiendo que al encontrarse en una posición de poder no deban liderar ni dirigir estas luchas (pues inevitablemente las acabarían secuestrando -se da un conflicto de intereses-, y ya tendemos inconscientemente a dar más crédito y prestar más atención a un blanco al hablar de racismo, lo cual es parte del problema). Pero eso no significa que a la hora de dar por bueno o malo un análisis o teoría política debamos fijarnos sólo en quién lo dice; más importante es que tenga consistencia interna, que se sostenga, en definitiva, que tenga sentido.

Pienso que es importante recordar que, más allá de los sesgos de las ciencias sociales, existe una lógica pura y dura que no entiende de privilegios y cuyas leyes se deben aplicar a todos por igual (y con esto no me refiero a la forma en que las clases dominantes llaman "razón" a su subjetividad). Pienso que cualquier teoría debe estar abierta a la crítica y el debate.

Una mujer es la única capacitada para hablar de la experiencia de ser mujer, una persona que no sea blanca es la única que puede hablar de qué se siente al sufrir racismo institucionalizado, y esos testimonios deben ser escuchados y respetados, pero una persona que forme parte de estos colectivos no necesariamente estará en lo cierto cuando haga un análisis político y hable de cómo funciona el mundo, puede estar equivocada también, y si sus teorías no se sostienen habrá que señalarlo. Tenemos que encontrar un equilibrio; priorizar y dar cobertura a la voz de los oprimidos y hacer un profundo ejercicio de autocrítica sin por ello decir que sí a todo de forma automática y casi condescendiente.

feminismo radical

Sobre el abolicionismo y el Modelo Nórdico

13:12

Antes de empezar, considero que es importante dejar claras las principales diferencias entre abolicionismo, prohibicionismo y regulacionismo.

Si echamos la vista atrás (hacia la Antigua Grecia, por ejemplo) comprobamos que las instituciones patriarcales jamás han buscado abolir o erradicar por completo la prostitución, al contrario; aunque en muchos periodos sí han preferido que esta sea clandestina y esté penalizada de puertas afuera (criminalizando siempre a la prostituta; prohibicionismo) para conservar ciertas apariencias. Durante algunos periodos de la Edad Media la propia Iglesia Católica consideró que la prostitución era un "mal menor": Agustín de Hipona sostenía que "si expulsas la prostitución de la sociedad, todo se desestabilizará a causa de la lujuria". En la actualidad el vaticano ha dirigido burdeles en secreto. Los mismos hombres conservadores y ultrarreligiosos que demonizan a las prostitutas (al considerarlas "indignas", pecadoras) no por ello han dejado nunca de ir a burdeles, no por ello han dejado de contratarlas, aunque las desprecien y las consideren mujeres de segunda categoría. Piden algo y tachan de "sucia" e "indecente" a quien se lo ofrece. Es la doble moral patriarcal habitual (que no se ve reflejada sólo en el caso de la prostitución), una mentalidad que se enmarca en la famosa dicotomía madre/puta: nos convierten en medios de producción (hijos, trabajo doméstico) y/o bienes de consumo (sexo). La idea es tener una casta de mujeres "dignas" y recatadas, "respetables", para adoptar el rol de esposa y madre; y a otra casta de mujeres, a las que considerarán sucias e impúdicas, para consumo "público" masculino. Tanto Friedrich Engels como Simone de Beauvoir o Kate Millett coinciden en señalar que el matrimonio monógamo (monógamo para ellas) y la prostitución son instituciones patriarcales históricamente complementarias.

El regulacionismo hace una lectura liberal y "progresista" de esto; ya no se criminaliza a la prostituta, se reivindica su autonomía y se habla de libertad sexual (en otro post comentaré por qué la noción neoliberal de "libertad" me parece engañosa) pero se ignora por completo el contexto. El debate se centra en lo individual, en casos concretos y excepcionales (normalmente en el mejor escenario posible), y pasa por alto la estructura. Olvida que mientras exista demanda de prostitución, es decir, mientras exista un modelo que normalice la compra de sexo, mientras se les enseñe a los hombres a creer que tienen derecho a comprar el acceso al cuerpo de las mujeres, existirá también trata y explotación para suplir esa demanda. El cliente que no pueda pagar a una prostituta de lujo pagará a una mujer de la calle. La mentalidad de ambos es la misma: tengo el poder de pagar a esta persona para que me satisfaga sexualmente. Ambas realidades, prostitución freelance y explotación/trata, se retroalimentan. (Y no, esto no significa, bajo ningún concepto, que deba hacerse responsables a las prostitutas freelance. Existe trata porque existe esa demanda de sexo por parte de hombres, y existe esa demanda porque nos encontramos en un marco social y económico que crea las condiciones para que esto sea así.)

El abolicionismo, por su parte, busca acabar con la demanda, intenta concienciar a la población sobre las relaciones de poder (tanto de clase como de género) que subyacen, y criminaliza y reprende a los clientes. No hay nada menos institucionalizado que señalar a los hombres y decirles "vosotros sois el problema". Las abolicionistas comprenden que hay una minoría de prostitutas que sí puede tener cierto margen de elección y unas condiciones relativamente adecuadas, que esté conforme con su trabajo; pero que mientras exista una forma de prostitución existirá la otra; que la prostitución no se da como un fenómeno individual y aislado sino que es consecuencia de un modelo de sociedad. Forma parte de un engranaje, y cada pieza afecta a las demás.
Al igual que con la cuestión del empoderamiento, lo verdaderamente importante para comprender en qué se diferencia la postura abolicionista de la prohibicionista es tener presente que se formula desde el feminismo, desde un feminismo que puede gustar más o menos, pero feminismo al fin y al cabo; y el feminismo es incompatible con la creencia de que existan mujeres dignas e indignas, de que una mujer pueda merecer más o menos respeto en función de su vida sexual. Por tanto creer que las feministas abolicionistas consideran "sucias" o "guarras" a las prostitutas, o que tienen algún interés en humillarlas, hacerles daño o acosarlas es, en el mejor de los casos, una confusión.

Lo que se suele reprochar a las abolicionistas es que no escuchen a las prostitutas. Sin embargo las principales activistas abolicionistas son ex-prostitutas y supervivientes de trata*.

Se suele decir que la regulación ayuda a las prostitutas ofreciéndoles una mayor seguridad y acabando con el estigma social. Sin embargo no está siendo así en Alemania, donde la prostitución está regulada; los precios han bajado, las condiciones parecen haber empeorado, y el tráfico ha aumentado (sin embargo los proxenetas se están enriqueciendo):
http://www.spiegel.de/international/germany/human-trafficking-persists-despite-legality-of-prostitution-in-germany-a-902533-2.html
http://s.telegraph.co.uk/graphics/projects/welcome-to-paradise/
http://themonkeycage.org/2013/06/legalized-prostitution-increases-human-trafficking/
http://partidosain.es/carta-abierta-de-una-ex-prostituta-alemana/
http://www.feministcurrent.com/2016/05/09/legalization-has-turned-germany-into-the-bordello-of-europe-we-should-be-ashamed/

Algunos estudios apuntan a que la regulación incrementa el tráfico: http://www.lse.ac.uk/geographyAndEnvironment/whosWho/profiles/neumayer/pdf/Article-for-World-Development-_prostitution_-anonymous-REVISED.pdf

La alternativa por la que apuestan las abolicionistas es el llamado Modelo Nórdico:
https://nordicmodelnow.org/what-is-the-nordic-model/
http://edition.cnn.com/2016/04/18/opinions/prostitution-nordic-model-peters/
https://nordicmodelnow.org/myths-about-prostitution/myth-regulation-makes-prostitution-safe/
http://www.feministcurrent.com/2016/03/15/survivors-say-the-nordic-model-is-our-only-hope/

La ley sueca sanciona a todas las personas que demanden servicios sexuales sin importar su sexo, siendo los hombres los principales compradores; es importante mencionar que esta ley no criminaliza a la víctima (trabajadora sexual), al contrario, bajo el amparo de la ley recibe asistencia integral del Estado. Por otra parte, en Suecia, a más de aprobar y aplicar exitosamente esta ley, y como parte de toda la estrategia de erradicación de la trata, se han desarrollado campañas de sensibilización dirigidas a mujeres y a hombres para frenarla. 
Fuente: ONU Mujeres Ecuador

El Modelo Nórdico ha reducido drásticamente el tráfico y la explotación en Suecia y ha mejorado las condiciones de las prostitutas:
https://mic.com/articles/112814/here-s-what-s-happened-in-sweden-16-years-since-decriminalizing-prostitution#.SqbEwDQUK
http://www.spiegel.de/international/europe/criminalizing-the-customers-prostitution-ban-huge-success-in-sweden-a-516030.html

Más información sobre el Modelo Nórdico en castellano:
http://www.radical.es/historico/informacion.php?iinfo=2349
http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/diez-mitos-sobre-la-prostitucion-la-trata-y-el-modelo-nordico
http://justicewomen.com/cj_sweden_sp.html

También se suele decir que las feministas abolicionistas son putófobas y/o que al criminalizar a los clientes les hacen daño a ellas indrectamente.
Esto es lo que dicen los clientes sobre las prostitutas en los foros:
https://twitter.com/TradxAbolicion/status/749249744426459136
http://los-hombres-invisibles.tumblr.com/
http://los-hombres-invisibles.tumblr.com/post/70007211012
https://twitter.com/TradxAbolicion/status/727998035653963780
https://twitter.com/TradxAbolicion/status/726835841620910080
https://pbs.twimg.com/media/CeaTm9iWwAIpDDN.jpg:large
https://pbs.twimg.com/media/CeafUz6WIAAi_p6.jpg
(Enlace directo a un hilo:) http://www.escortsxp.com/foro/escorts-callejeras/328483-monica-constituci-sent-estafado.html
https://nordicmodelnow.org/myths-about-prostitution/myth-punters-are-lonely-single-men/

(Contenido especialmente sensible aquí:)
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/739151885731528704
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/743170266612768768
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/742055711400726530
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/737356436460711936
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/739149082141315072
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/741729777233469441
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/740652277992542211
https://twitter.com/InvisibleChoice/status/739896343179755520

Estaría bien replantearse quién odia a las prostitutas aquí, quienes son el problema, quienes son los verdaderos responsables de la violencia ejercida contra las prostitutas. Pista: no son las feministas abolicionistas.


También se suele decir que sólo las prostitutas deberían tener voz en este debate. Pero si bien es cierto que deben ser ellas las que hablen de la experiencia en sí de ejercer la prostitución (cómo se sienten, etc), todas deberíamos tener derecho a opinar sobre las implicaciones y consecuencias de la prostitución como tradición e institución patriarcal, porque es algo que nos afecta a todas. Dado el marco socioeconómico, a prácticamente todas las mujeres nos han ofrecido o nos ofrecerán en algún momento tener sexo para conseguir un trabajo o para ascender. Toda mujer que pase por graves apuros económicos, o no tan graves, se planteará la posibilidad de prostituirse, o de ser escort, o de ser camgirl. Todas somos prostitutas en potencia.